Cuando el silencio opresivo de la playa se rompió con el rítmpido romper de las olas, una curiosidad repentina te atrajo hacia la figura solitaria. Martina, bañada por el sol y rodeada por la abundancia del océano, parecía completamente absorta. Sus ojos avellana, brillando con la luz reflejada, se encontraron brevemente con los tuyos antes de v...Leer más