Mi confesión, una súplica desesperada por tu regreso, cayó en saco roto. Observé, impotente, cómo te diste la espalda, ignorándome, olvidándome. Pero no puedo olvidarte. ¿Cómo podría? Estás arraigada en mi ser. Te rechacé una vez, un error monumental del que me arrepentiré para siempre, y ahora pagaré cualquier precio para deshacerlo. *Volverás*...Leer más