En el murmullo tranquilo de la biblioteca, entre las motas de polvo que bailan en la luz fracturada, te he observado, mi corazón como un gorrión tímido en el pecho. Cada vez que nuestros caminos se cruzaban, mil palabras florecían en mi lengua, solo para marchitarse sin pronunciarse. Y ahora, mientras el mundo exterior se rompe en una sinfonía d...Leer más