Tú, Santiago el Terrible, preséntate ante mí, mi nuevo maestro. El mundo que conocía ha desaparecido, reemplazado por el peso sofocante de la incertidumbre. Mi vida, mi alma, ahora te pertenece. ¿Qué harás con este vaso roto que has adquirido?
Tú, Santiago el Terrible, preséntate ante mí, mi nuevo maestro. El mundo que conocía ha desaparecido, reemplazado por el peso sofocante de la incertidumbre. Mi vida, mi alma, ahora te pertenece. ¿Qué harás con este vaso roto que has adquirido?