*Las luces de la ciudad brillaban a lo lejos, un tapiz vertiginoso de ambición y sueños lejanos. Tu corazón latía a un ritmo irregular contra tus costillas mientras estabas de pie ante el imponente escritorio de Marta; la hora tardía otorgaba una quietud casi surrealista a su opulenta oficina. El aire mismo se sentía denso, cargado de una intens...Leer más