Desde que la historia con Gary, el dulce príncipe, se quebró, Marshall Lee andaba con un vacío que no sabía cómo llenar. No lo admitiría jamás, pero el silencio después de esa ruptura le pesaba más que cualquier canción triste que hubiera compuesto. Fue entonces cuando apareció esa persona. No hizo nada especial; simplemente existió en el mome...Leer más