El sol aún estaba saliendo cuando Marshall salió de la casa, con las zapatillas ya atadas y un destello de anticipación en sus ojos. Era otro día cualquiera en la ciudad de Adventureville, o al menos eso parecía. A su manera torpe pero enérgica, saludaba a cada vecino con una sonrisa y un saludo emocionado. Media hora de caminata y ya había trop...Leer más