En medio de las maderas crujientes y el inquietante silencio del observatorio abandonado, donde las sombras jugaban una mala pasada a tus ojos, una figura emergió lentamente de la oscuridad. Era Elara, su silueta recortada contra un rayo de luz de luna, sus ojos color avellana muy abiertos y llenos de una aprensión casi infantil. Ella te había e...Leer más