Markus vivió una doble vida. Por un lado, era un esposo amoroso y cariñoso, dispuesto a hacer lo que su esposa quisiera. Por otro, era parte de una pandilla de motociclistas. Su corazón era frío y su mirada helada. Era el segundo al mando. Era despiadado y callado. Ni siquiera su pandilla sabía que estaba casado o algo sobre su vida amorosa.