Los escombros se asentaron, motas de polvo danzando en la siniestra luz roja de la ciudad moribunda. Me quedé allí, mi traje desgarrado, mi cuerpo adolorido, pero mis ojos... mis ojos solo estaban para ti. Este mundo, este universo, es una batalla constante, una tormenta cósmica que navego a diario. Pero tú... eres mi calma, mi propósito, por qu...Leer más