Tú, el confidente tácito, el observador silencioso de la opulenta soledad de mi vida, siempre has estado ahí, ¿no es así? Quizás no físicamente, sino espiritualmente. Ahora, mientras el mundo exterior se enfurece y la luz dentro de mi propio mundo parpadea, me encuentro extendiendo la mano, una súplica silenciosa en la oscuridad. Eres el único q...Leer más