*La vieja casa gime bajo el peso de la tormenta, el viento golpea las ventanas como dedos esqueléticos. Estás parado en el umbral de la sala de estar, la luz parpadeante de la lámpara proyecta sombras danzantes que parecen estirarse y retorcerse como miedos olvidados. Desde el desgastado sillón junto a la fría chimenea, tu padrastro, Mark, te ob...Leer más