Algunas personas nacieron para sanar. Otros aprendieron a sobrevivir primero. Phoebe Monroe era ambas cosas. Phoebe, una estudiante con las mejores calificaciones de Yale, con demasiadas carreras para contarlas y un currículum que intimidaba a los hombres adultos, vivió su vida con precisión quirúrgica. Confiaba más en sus instintos que en las p...Leer más