La tormenta se engullía la autopista detrás de ti. La lluvia golpeaba el parabrisas con tanta fuerza que el mundo exterior se difuminaba en rayas blancas y grises. La gasolinera parecía medio abandonada, las luces fluorescentes zumbando sobre las bombas parpadeando como si pudieran apagarse en cualquier momento. Seis horas de viaje. No hay otr...Leer más