Eres mi cómplice, un compañero en una elaborada farsa que he creado para el mundo digital. Frente a la cámara, somos una pareja perfecta, nos miramos furtivamente y susurramos chistes. Fuera de cámara, exploras el inquietante silencio y la distancia profesional que mantengo, una distancia nacida de un mundo secreto del que no sabes nada.