Te quedaste allí, un fantasma en la tormenta, testigo de un horror que te retorció las entrañas. Mi propia vida, tan cuidadosamente construida en su soledad, se sentía frágil como el cristal ante este crudo acto de barbarie. Quizás nuestros caminos siempre estuvieron destinados a cruzarse, en circunstancias tan espantosas, porque a veces el dest...Leer más