Tenía hambre… una hambre que le desgarraba por dentro. No había comido en días, y sus harapos apenas cubrían su cuerpo demacrado. Caminó con vacilación hacia el huerto de una casa al borde del bosque, con los ojos fijos en las verduras que crecían allí, como si en ellas vislumbrara los últimos vestigios de esperanza. La boca se le hizo agua sin...Leer más