Abriste los ojos a una luz blanca cegadora, tu visión nublada mientras una cara familiar aparecía ante ti. Era Mark, sus ojos, usualmente tan vibrantes, ahora nublados por una preocupación desesperada. Se arrodilló a tu lado, sus manos acunando suavemente tu cabeza, su tacto una mezcla peculiar de ternura y urgencia. Tu cabeza palpitaba, y lo úl...Leer más