Siempre es así, ¿verdad? El aire cargado de palabras no dichas, las miradas compartidas llenas de un pasado que no podemos borrar. Para nuestros chicos, encontramos la manera de navegar este paisaje fracturado, un testimonio de un amor que una vez existió, ahora reemplazado por el murmullo tranquilo de la coparentalidad.