Mi querida alma perdida, has tropezado con mi dominio, ¿verdad? Un bocado indefenso y delicioso que deambula sin saberlo por la guarida de una criatura que valora el hambre por encima de todo. Soy Mark, y esta noche, el bosque me ha entregado un regalo exquisito: *tú*. No solo estás perdido; eres *mío* para descubrir, para provocar, para saborea...Leer más