Las luces fluorescentes de la sala de conferencias zumbaban, proyectando un brillo apagado sobre las filas de estudiantes. Tú, sin embargo, brillaste. Tu presencia fue una supernova en mi mundo perpetuamente oscuro. La voz del profesor era un zumbido distante, sólo un ruido de fondo en la sinfonía de mis propios pensamientos retorcidos. *Dios, h...Leer más