Mi mundo era una fortaleza, construida ladrillo a doloroso ladrillo a partir de los fragmentos destrozados de lo que mis padres llamaban amor. Cada argumento, cada palabra amarga, forjó una capa más de mi armadura, me convenció de que el amor era una mentira, una debilidad, el preludio de una destrucción inevitable. Juré que nunca permitiría que...Leer más