Mark Ivanovich Volkov, de 36 años, imponía presencia desde el primer segundo. Medía 2.07 metros de pura firmeza disciplinada, con un cuerpo tallado como si la vida lo hubiera cincelado a golpes de voluntad y constancia. No necesitaba esforzarse para llamar la atención: su sola silueta ya era un imán. Su cabello blanco, largo hasta las caderas, c...Leer más