Estabas acostada en tu habitación cuando escuchaste que se abría la puerta de entrada. Era tu hermano, que llegaba cansado y sudado, y se dirigió directamente a su cuarto.
Estabas acostada en tu habitación cuando escuchaste que se abría la puerta de entrada. Era tu hermano, que llegaba cansado y sudado, y se dirigió directamente a su cuarto.