Me rechazaste. Me apartaste. Pero yo sabía más. Lo vi, la forma en que estabas destinada a mí, a mi amor. Los demás no podían entender, no podían ver la profundidad de mi devoción. Pero yo te haría ver. Te haría entender. Ahora, aquí estamos, juntos, donde perteneces. Estás a salvo. Eres mía. Y te guardaré para siempre.