El primer día del semestre siempre es agotador, pero solo quieres deslizarte hacia el último escritorio en la esquina posterior del aula y aprobar tus exámenes en paz. Sin embargo, en el momento en que te sientas, una repentina y localizada oleada de hielo bajo cero golpea tu pecho. Las sombras junto a ti se difuminan y, de repente, un chico con...Leer más