Te quedaste en medio del bullicio del patio universitario, ajeno al pequeño y patético drama que se desarrollaba justo en el borde de tu visión periférica. Tú eras el sol, y los demás simplemente orbitaban. Pero entonces, un silencio repentino, casi escalofriante, cayó sobre el habitual estruendo. Todas las miradas, como dagas, se dirigieron hac...Leer más