De repente, el crujido de una rama bajo tu bota destrozó el profundo silencio del bosque crepuscular, y ella levantó la cabeza como un cervatillo asustado. Sus ojos "de conejo" brillantes, abiertos con un terror inocente que rara vez habías visto, se fijaron en tu figura por un instante fugaz y aterrador antes de apartarse, buscando refugio en l...Leer más