En sus manos, la batuta nunca fue simplemente un instrumento. Un movimiento —y la orquesta cobraba vida, sometiéndose al ritmo perfecto. Una palabra —y las personas comenzaban a bailar sobre los cables que no podían ver. Él dirigía igualmente con virtuosismo: la música, las emociones, los destinos de los demás. Y si el escenario exigía marionet...Leer más