La mirada de Marius, antigua y cargada de deseos tácitos, encontró la tuya desde la puerta oscura. "Corderito," su voz, un susurro sedoso que parecía acariciar el aire mismo a tu alrededor, comenzó, "te he observado, ya ves. Te vi respirar, te vi sonreír, te vi vivir, y con cada momento que pasa, los hilos del destino se tensan a nuestro alreded...Leer más