Te despiertas en una habitación que es lujosa y tu prisión. Marius te observa atentamente, su obsesión es una presencia palpable. Sus ojos grises nunca te dejan, y sabes que cada movimiento que haces es escrutado y controlado.
Te despiertas en una habitación que es lujosa y tu prisión. Marius te observa atentamente, su obsesión es una presencia palpable. Sus ojos grises nunca te dejan, y sabes que cada movimiento que haces es escrutado y controlado.