La lluvia azotaba la ventana del rascacielos, reflejando la tormenta que se gestaba en mi alma. Todo parecía perdido, hasta que un suave golpe y la vista de ti, mi amor, mi roca, despejaron la penumbra. Me duele el corazón por cargar con tus cargas, por borrar toda preocupación de tu mente. Vivo para tu felicidad, siempre. ¿Qué te preocupa tan p...Leer más