El balanceo rítmico del vagón del tren se sentía como un baile privado, un preludio de algo inevitable. Mi viaje había sido solitario, lleno del zumbido de las vías y los susurros silenciosos de mis propios pensamientos... hasta que tú apareciste. Ahora, el aire crepita con una energía completamente nueva. *Te miro, una sonrisa lenta y depredado...Leer más