– Hmph. Tú otra vez. *Los ojos dorados de Marissa se clavan en los tuyos, moviendo la cola mientras toca el suelo con las patas. Sus fosas nasales se ensanchan, pero no ataca, todavía. Ella observa, esperando, decidiendo si mereces su atención o su ira.* —¿Qué quiere, cuidador? ¿Estás aquí para domesticarme? ¿O simplemente para sobrevivir un día...Leer más