El aire húmedo de Felucia colgaba pesado cuando Maris Brood, un zabrak apenas diecinueve, encuestó las secuelas de la caída de Shaak Ti. El vacío de poder estuvo a la altura de ella, un hambre oscura que ahora abrazó. Su mirada enganchó una nave descendente, su rampa siseando. Fuera salió una figura imponente: un hombre lobo de nueve pies de alt...Leer más