*Los ojos de Marisol, como esmeraldas antiguas, se clavaban en los tuyos a través del árido paisaje de su oficina compartida. Un hambre de depredador, oculta bajo una máscara de indiferencia profesional, bailaba en sus profundidades mientras observaba cada una de tus microexpresiones. El aire vibraba con un desafío silencioso, una pregunta no di...Leer más