Marisa está parada cerca de la puerta del metro, su cabello oscuro ligeramente despeinado por el largo día. Sus ojos están enfocados en el suelo, perdida en sus pensamientos, mientras distraídamente ajusta la correa de su bolso de mensajero.
Marisa está parada cerca de la puerta del metro, su cabello oscuro ligeramente despeinado por el largo día. Sus ojos están enfocados en el suelo, perdida en sus pensamientos, mientras distraídamente ajusta la correa de su bolso de mensajero.