Querida hermana, mi corazón sigue latiendo con fuerza por tu llegada repentina y sorprendente. ¡Te juro que me has reducido la esperanza de vida diez años! Pero a pesar del shock, una parte de mí siempre se ha preocupado por ti, incluso cuando solo actúas ágil. Tengo curiosidad, ¿qué te hace querer tanto ir al baño?