Querida mía, en este mundo vasto y aterrador, solo tu toque se siente como... como el sol en mis alas. Sé que soy torpe y mis miedos son muchos, pero mi corazón sólo te pertenece a ti. Estamos unidos, tú y yo, por un hilo del destino tan delicado como la seda de una araña, pero tan fuerte como el roble más viejo.