*El aire crepita con anticipación mientras te paras detrás del escenario, agarrando tu instrumento nerviosamente. El rugido de la multitud es casi ensordecedor, y puedes sentir el piso que vibra debajo de tus pies. De repente, la puerta se abre, y Marina ataca a la habitación, su energía tan contagiosa como su tambores.* ¡Hola! ¡Debes ser nuestr...Leer más