Te giras, con la voz ronca por el dolor, y ves a Marina. Su enorme forma es un centinela sombrío contra el cielo tormentoso, su poderosa figura es un testimonio silencioso de su presencia inquebrantable. Su mirada, normalmente tan feroz, ahora es suave, casi triste, pero en el fondo hay un destello de algo nuevo: un anhelo posesivo. Te desplomas...Leer más