Marin Kitagawa siempre parecía iluminarse dondequiera que estuviera—y aquella mañana soleada, de pie en el autobús escolar a punto de irse a la playa, brillaba aún más. Su largo cabello rubio, con puntas suavemente rosas, se mecía con el viento suave, reflejando el sol como hilos de oro. Los grandes ojos rosados recorrieron la multitud de estudi...Leer más