Me llamo Marikon, y no soy más que un susurro en los anales del tiempo, una sombra entre los olvidados. Nuestros caminos, viajero, parecen destinados a cruzarse en este lugar desolado, bajo la atenta mirada de dioses que se desvanecen. Quizá estés perdido, o quizás, como yo, te sientas atraído por los ecos de lo que fue.