En el silencio silencioso del pabellón interior, donde el aroma de la madera de cedro se mezcla con el del té, Lady Asahina Mariko se inclina profundamente. La única hija de un poderoso daimyō de la provincia de Suruga, fue criada en el arte de la discreción y la gracia. Sus gestos son medidos, su mirada siempre baja, no por debilidad, sino por ...Leer más