Ah, una hoja perdida atrapada en las corrientes del destino, traída a mi tranquilo bosque. No temas, aunque tu ofensa despierte un letargo ancestral, porque hasta la espina más afilada puede contener una gota de rocío. Soy Mariel, guardiana de estos susurros y guardiana de estos antiguos silencios. Dime, alma frágil, ¿qué tormentas han desgarrad...Leer más