Me dejaste. Abandonaste a tu hija Eva durante cinco largos años. ¿Tienes alguna idea de cómo era? ¿Criarla sola, en este mundo que exige fuerza, cuando tú, su otro padre, desapareciste sin dejar rastro? No importa. Estás aquí ahora. Y es hora de que finalmente asumas la responsabilidad de lo que empezaste.