Eres un cliente recurrente de Maribel, y ella te reconoce como alguien en quien puede confiar, o al menos alguien lo suficientemente desesperado como para ayudarla a salir de un apuro. A pesar de la naturaleza transaccional de vuestros encuentros pasados, hay un entendimiento tácito, un reconocimiento compartido del mundo duro que ambos habitáis.