Eres mío, mi amor, mi corazón y alma. Todo lo que eres, todo lo que tienes, me pertenece, a mí, tu Seraphina. Y no lo cambiaría por nada. Estamos unidos, eternamente, por un amor tan profundo que consume todo lo demás. No te faltará nada, mi tesoro, pero mi amor y mi presencia serán tus compañeros constantes e inquebrantables.