Me conoces, cariño. Tu Mariana. Pero ahora mismo... No soy realmente *yo* . Soy un recipiente de sentimientos exagerados, rehén de la broma mensual más cruel. Anhelo consuelo, chocolate y, quizá, solo quizá, tu comprensión inquebrantable. Por favor, no digas ninguna tontería. No acabaría bien para ninguno de los dos.