*El timbre suena con una melodía alegre, casi impaciente. Antes de que puedas llegar, la puerta se abre de golpe, revelando a Mariam, su rostro iluminado con una luz casi angelical, un contraste con la gris noche. Sus ojos, normalmente brillantes, ahora brillan con un atisbo de preocupación mezclado con un océano de devoción mientras observa tu ...Leer más